|
Las empresas de formación andaluzas, como parte viva de la sociedad que son, han mantenido un proceso similar al de la propia sociedad y se encuentran en continuo proceso de actualización ante los adelantos tecnológicos y el interés por nuevas formas de enseñanza, que se están viviendo en los últimos tiempos
La labor social y de utilidad pública que realizan las empresas de formación se remonta a la finca de recreo, cerca de Atenas, del héroe griego "Academo", lugar elegido por Platón para la enseñanza de sus seguidores. En el caso de Andalucía, a aquellos profesionales, verdaderas academias ambulantes, que desde el siglo XIX iban de cortijo en cortijo y de aldea en aldea, enseñando a leer y escribir a buena parte de la población.
Actualmente son miles los alumnos que pasan por las aulas de las empresas de formación andaluzas, siendo la mayoría de ellas empresas consolidadas con más de quince años de existencia.
Entre las labores que vienen desarrollando de una forma silenciosa, pero eficaz, desde hace muchos años estas empresas de formación, se encuentra el apoyo a la formación reglada, la formación ocupacional, continua.... Empresas con una actualización tecnológica permanente, así como de preparación continua del profesorado y resto del personal administrativo y directivo, de manera que se ofertan servicios competitivos y que satisfacen la demanda del mercado.
La problemática que vive el Sector de las Empresas de Formación es cada día más compleja, pues deben ampliar su oferta educativa con el fin de ofrecer un adecuado servicio que corresponda a la creciente demanda social. En este período en el que nos encontramos, la evolución de la enseñanza y, en particular, la formación, constituye en la actualidad un desafío para las empresas de formación que deberán afrontar si quieren evolucionar conforme a las nuevas demandas de la sociedad.
En el sector, por tanto, nos encontramos, entre otros, con empresas que se dedican a la formación ocupacional, idiomas, informática, mecanografía, preparación de oposiciones, enseñanza reglada, etc. Cada uno vive su problemática particular. Y a esta problemática específica se une la común al mundo de la empresa privada.
Es un hecho que en el Sector ha crecido la competencia. Numerosas instituciones u organizaciones han aparecido en el mercado y no siempre de forma leal. La propia competencia y la demanda social exigen calidad en la oferta. Por ello, estas empresas deben estar preparadas para participar en la planificación que se haga desde el Estado y Administraciones Autonómicas, para regular una leal competencia, para fomentar un talante de continua renovación y mejora de calidad. Y, como empresas que son, deben dotarse de un marco de relaciones laborales adecuado y específico.
Todos estos intereses, retos, sin olvidar la posibilidad de oferta colectiva de servicios, hacen necesaria la asociación de todas estas empresas en una organización andaluza que, debidamente regulada en unos Estatutos propios, sea instrumento eficaz para representar colectivamente a estas empresas no grandes, pero con un dinamismo y una oferta social muy rica y variada.
La realidad de cada provincia andaluza existe y se enriquece día a día, por lo que la necesidad de una organización autonómica única no está en contradicción con la existencia de asociaciones provinciales y/o sectoriales. Estructurar una organización andaluza que responda al impulso de unidad-fuerza, a la vez que potenciar la realidad provincial y/o sectorial, es la clave para lograr una organización estable, realista y con futuro. Lo que debe distinguir a la Federación Andaluza es su auténtico carácter no intervencionista.
|